Cuando alguien apriete el botón.

Ahí me tienen a mis 20 años cantando en la oveja negra esta canción un sábado por la noche entre tacos de pastor y alcohol con lo que me quedaba de garganta. Una canción que se ha cantado y escuchado tanto desde que el rock en español nos hizo la aclaración de que era en nuestro idioma.

Estoy seguro que Miguel Mateos escribió este tema pensando en mítico botón rojo que nos dijeron existe para activar la guerra nuclear, en ese momento la posibilidad era punzante y amenazante debido a la enconada y tensionante guerra fría dado que el álbum “solos en America” de ZAS, agrupación a la que pertenecía Mateos, y donde aparece este tema, salió a la luz en abril del 86.

Pero aunque parezca que está columna versa sobre Miguel Mateos o la canción, no es así, realmente escribo esto para hacer referencia al botón. Lo explico:

Hace unos días, luego del accidente de la línea 3 y sus subsecuentes “réplicas” es decir una serie de desperfectos técnicos y mecánicos en el servicio de transporte “metro” de la Ciudad de México, la jefa de gobierno, Claudia Sheimbaum, anunció la entrada de la Guardia Nacional para cuidar que no se saboteara

Seis mil elementos de esta corporación militar hoy están dentro de las instalaciones del transporte neurálgico de la ciudad más importante de nuestro país, son ellos quienes hoy tienen los controles, la seguridad y el botón.

Detrás de la llegada del grupo castrense está la ineptitud y corrupción, no solo de Claudia, sino de otras administraciones y hoy este arribo y toma militar lo justifican insinuando, sin ninguna prueba que emane de una investigación seria, de un “sabotaje” así lo nombró el mismo Andrés Manuel esta mañana en su conferencia-show matutino.

La preocupación que compartimos muchos mexicanos, es que paulatinamente, una a una con diferentes argumentos y excusas, se han ido entregando al ejército las arterias de comunicación y puertos de nuestro país.

Históricamente en Latinoamérica esto suele tener un ciclo dentro de nuestros paises tercermundistas, cada cierto tiempo un líder militar se apodera del control y se sabe qué puertos, aeropuertos, aduanas y carreteras son puntos estratégicos para controlarlo todo con eficiencia. En México no hizo falta un golpe de estado para que esto se diera, pero en la praxis ya sucedió.

La ineptitud de la jefa de Gobierno hoy justifica la entrada del ejército al transporte público del que depende la capital de la República, que terror pensar en que ya no hace falta ni que se desplacen hasta esos lugares los militares, pues ya están ahí con el beneplácito de un presidente electo de forma democrática y ciudadana. !Ya pueden simplemente apretar el botón!

El verdadero problema se vendrá en el futuro a mediano plazo cuando algún otro presidente intente regresar al ejército a los cuarteles y quitarles el control de estos puntos estratégicos, pues tarde o temprano la naturaleza de las fuerzas castrenses aflora, este poder no tiene naturaleza ciudadana.

Según un artículo del NY times, califica a estas de la siguiente manera:

“matan con una eficiencia abrumadora, apilan cuerpos a gran velocidad.”

El artículo continúa diciendo:

“…el Ejército mexicano mata a ocho enemigos por cada uno que hiere.

Para su fuerza de élite, la Marina, la discrepancia es aún más pronunciada: según sus propios datos, mata a 30 combatientes por cada uno que hiere.”

Ellos realmente están capacitados para eso, es su trabajo y su eficiencia demuestra que el adiestramiento está muy bien hecho.

Por eso, es conveniente que las autoridades civiles sean quienes supervisen el metro y que en lugar de inventar sabotajes para justificar su ineptitud, se le dé el mantenimiento necesario y deje, la autoridad máxima de la capital, de poner sus ojos en 2024, cuando la ciudadanía le exige que esa atención se ponga en la ciudad para la que fue electa jefa de gobierno y por la que percibe su salario.

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